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¿Esperas a alguien para comenzar a hacer ejercicio?

Foto del escritor: Vicky FuerteVicky Fuerte

Pierdes tu tiempo, no te esperances a comenzar a correr con tu amiga, esposo, hermano, etc. Sea cual sea la actividad física que planeas, si llevas varias semanas, meses o incluso años esperando a alguien para inscribirte al gym, zumba o spinning, será mejor que dejes de hacerlo y tomes tú mismo la iniciativa.


Los tiempos de cada persona son diferentes, así como las prioridades. Tal vez esa persona está batallando económicamente y ahorita no puede, tal vez no le agrada esa actividad física, no tiene tiempo, le queda lejos el lugar o simplemente no tiene ganas de hacer actividad física.


Queda claro que los beneficios de hacer ejercicio son enormes, que todos queremos estar saludables e involucrar a nuestros familiares y amigos en la actividad física. Pero también es cierto que no podemos obligar a nadie a hacerlo.


Si eres tú esa persona a la que alguien más espera para poder comenzar a hacer ejercicio, es mejor que le digas que haga sus planes y no te espere. Coméntale tus razones, aunque sea el simple hecho de que no quieres hacer ninguna actividad física. Al final de cuantas será lo mejor para que ambos puedan hacer lo que cada quien quiere.


Hay diferentes tipos de compañeros de entrenamiento, algunos se ayudan a mejorar, otros solamente se estorban. ¿Para qué quieres comenzar a entrenar con alguien que tendrás que “arrastrar” al gimnasio cada día? Y aún peor, que apenas llegando ya quiera retirarse, será molesto y cansado. Te dejará una mala experiencia con la actividad física.


Es como en las relaciones de pareja, primero es necesario estar completo y feliz uno mismo para poder dar lo mejor en un noviazgo o matrimonio. En el caso de los compañeros de entrenamiento también es necesario que cada uno tenga el compromiso consigo mismo, para que no sienta la presión del otro y para que el otro no sienta que obliga a su amigo a hacer ejercicio.



Mi recomendación es que prepares tu mochila, te pongas tenis, agarres tu bote de agua y te vayas solito a realizar alguna actividad física. En todas partes podemos encontrar un compañero de entrenamiento, y que mejor que ese compañero esté comprometido, al igual que tú, con el ejercicio, que no sea alguien a quien tengas que estar presionando para ir a entrenar.


Al hacer esto, puede ser que ese amigo o familiar que hemos esperado que nos acompañe al ejercicio, al vernos tan comprometidos, sientan esas ganas de comenzar a realizar alguna actividad física. Al final de cuentas lo mejor que podemos hacer por las personas que nos importan es ponerles un buen ejemplo.

 
 
 

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